Hay días en los que como hoy, me está costando escribir, porque no todo me está saliendo como me gustaría, y aunque bien podría ser una de esas veces en las que, desde una mirada optimista,  estoy sumergida en experiencias y aprendizajes, ahora mismo me cuesta trabajo lograr percibirlas.

He trabajado muy duro con mi cuerpo y mi mente para alcanzar niveles óptimos de glucosa en mi sangre, y sin embargo no ha sido suficiente. Entonces me doy cuenta que mi condición y la vida en general, son como un interminable partido de ultimate frisbee, exigiéndome más, siempre.


Asociar mi situación actual con esa actividad que tanto disfruto y que me ha ayudado a crecer, cambia el panorama por completo, de alguna manera, le resta angustia a la angustia porque me doy cuenta que:

Plantearte objetivos es necesario cuando deseas que las cosas mejoren.

Entrenar y obligarte a realizar una rutina para lograr un hábito, te dará resultados sumamente gratificantes.

Trabajar con tus pensamientos negativos y saboteadores, colocarán el mango de la sartén en tu mano, obteniendo el control y dominio de la situación.


Apoyarte en un equipo, pedir ayuda… y/o apoyar a tu equipo y brindar ayuda, te llevará lejos, muy lejos.

Cuando todo vaya mal, respirar, jalar aire y seguir… y seguir… sin permitir que el fracaso ocupe ni un mínimo lugar en tu pensamiento te coloca en un lugar con mucha ventaja.

Aún cuando la realidad, los números y las estadísticas demuestren lo contrario, ganar siempre es una posibilidad.


Entonces, este análisis me permite concluir que aún cuando no estoy ni cerca de alcanzar mi objetivo, ese de tener correctísimos niveles de glucosa en la sangre, no todo está taaan mal, sólo que aún no es el momento de dar saltos de victoria.

Tal vez todo esto, es sólo una autojustificación, pero ¡qué diablos!, sólo soy una personita en busca de bienestar.




Había decidido renunciar al mejor trabajo de mi vida. Pasaba por una mala racha emocional, pues tenía un corazón roto, una jefa chalada, una flacura de alien, un cansancio irreal impidiéndome vivir, una sed insaciable, un molestísimo zumbido en los oídos, y por si fuera poco, la mano derecha dormida desde hacía varios días. Mi mamá preocupada por el conjunto de piedras que cargaba su hija menor, rezaba (sin decirme nada) para que no fuera algo irreversible.




Era agosto del 2009. Llevaba toda la mañana obsesionada con la canción de Bengala "Mal incurable"; pensaba emocionada en la enorme casualidad que me parecía haberme cortado el pelo días atrás justo como la chica del video, cuando sonó el teléfono, una voz nerviosa del otro lado de la bocina me pedía que me presentara urgentemente en la clínica donde me había hecho estudios de sangre el día anterior. Ni siquiera chisté en preguntarle ¿del uno al -por qué le tiembla la voz-, qué tan grave es?

Ese día me internaron. Tenía tres semanas (más/menos) con la glucosa en la sangre por arriba de 500, y pues como no daré por hecho que de lo que te hablo es un tema que domines, aclararé que el rango común es de 70-120 mg/dl.


Me recuerdo en el cuarto del hospital junto a mis papás y mis hermanos, el ambiente era como de funeral, a los cinco nos tomó por sorpresa, estábamos mudos, cada uno manteníamos una conversación interna cuando entró Doc a hacerme una serie de cuestionamientos relacionados con mis hábitos alimenticios y si había tenido sobrepeso de pequeña, a lo que respondí confundida puesto que no entendía a donde quería llegar. Yo jamás había sido ni poquito chubby (ni siquiera la vez que regresando de campamento me comí una pizza completa) y tampoco llevaba una dieta desbalanceada. Lo que sí recordaba es que meses antes pasaba demasiadas horas sin comer por mis horarios de trabajo.

Doc concluyó por las característica que presentaba que el diagnostico era diabetes tipo 1, también conocida como infantil. Eso significa que mi sistema inmunológico ataca la insulina que produce mi páncreas.

Los días siguientes experimenté todas las emociones humanas; estaba en duelo, distraída, evasiva… no sabía lo que me venía pero creo que desde niña controlo la resignación como ninja, sin dramas.


Con los días empecé a enojarme, entristecerme y frustrarme, pero veía a mis padres tan preocupados que fingí todo ese año dominar la situación con tal de que se relajaran. Entonces inicié mi tratamiento con insulina, dieta y ejercicio.

Y así fue el comienzo de mi relación conmigo misma.




Todavía ayer en la noche no sabía de qué escribir en mi blog, porque el terremoto que vivimos la semana pasada sigue demandándome muchísima atención y ocupando la mayoría de mis pensamientos.

Estaba sentada frente al monitor, rascándole al mouse, distrayéndome en Facebook cuando se abrió una ventanita con el mensaje de saludo de Ana Luisa Estrada, una amiga muy querida de la Casa de Francia, con la que tengo un ramillete de recuerdos de infinitas alegrías, la mayoría de ellos con subtítulos en francés, pues apenas comenzábamos a estudiarlo; mal hablado, mal leído, mal pronunciado, era el pan nuestro de todos los días acompañado de inmensas y deliciosas carcajadas. Así que recibir noticias de ella en este momento de la vida, fue tan grato como el café de la mañana, la ducha después de correr, o la comida casera de mamá. Su mensaje decía: “¡Nelly!... una amiga muy cercana está haciendo ropa para los niños afectados por el sismo. Tiene un taller y faltan muchas manos, ¿tendrás conocidos que quieran ayudar?”… enseguida la busqué y decidí que su proyecto sería el tema del que escribiría, y voilá…


Se llama “Camisetukis y kits” y es coordinado por Daniela Ferrari. Ella, junto con un equipo de súper héroes que se han ido sumando a raíz de haber visto esta increíble idea que comenzó la semana pasada, arman paquetes de 5 camisetas, 3 pantalones, 2 pijamas, varios calzoncitos, calcetines y un par de zapatos para niños que lo necesitan.

Si te quieres sumar a esta generosa causa puedes aportar tu granito de arena a través de esta liga "Camisetukis y kits". También, si sabes o conoces a alguien que sepa coser, pueden poner sus manos y su esfuerzo en el desarrollo de las prendas. Dale “Me gusta” a su página (Daniela Ferrari Couture) para que te pongas en contacto.


Es importante que sepamos que a partir de ahora que hemos adoptado la ayuda al prójimo, formemos un hábito, puesto que nuestro Mexiquito nos necesita, porque las carencias económicas son infinitas, pero la fuerza humanitaria también, y si nos lo proponemos, nada nos va a parar.

Por favor, difunde esta idea, como muchas otras que emergieron a raíz del sismo que no sólo nos sacudió sino también, despertó nuestras conciencias, recordándonos a la mayoría, que somos hermanos.


Si tú conoces una iniciativa igual de linda, escríbeme aquí o a la pagina de Facebook para darle apoyo y promoción.

Foto : Victor Barragán
Texto : Maxime Retailleau
En México, los jóvenes creadores revolucionan la moda, aceptando su patrimonio cultural latino, mismo que reinventan a través de colecciones de vanguardia aclamadas en el extranjero.

En 2016 se lanzó al diseñador mexicano Victor Barragán en el fashion week de Nueva York, donde presentó su nueva línea de ropa en colaboración con MADE, una organización que da a conocer a los nuevos talentos de la moda. Su colección unisex primavera-verano 2017 fue memorable para los críticos de moda, para quienes representa parte de la nueva ola de creadores mexicanos, después de haberse instalado recientemente en Brooklyn.

A pesar de haber emigrado, el autodidacta de 25 años, permanece cerca de la vanguardia artística de su país natal, que lo sigue inspirando. Colabora constantemente con el sello discográfico de música electrónica NAAFI  (« No Ambition And Fuck-all Interest »), quien produce los soundtracks  con los que musicaliza sus desfiles así como también, las sesiones en las que recluta a sus modelos.



Fotos : Victor Barragán, colección primavera-verano 2017

Un colectivo en México, reunió a un grupo de jóvenes diseñadores, los más novatos, para que le echaran la mano a Barbara Sanchez-Kane para su último show. Esta diseñadora reinventa el folklore nacional a través de su ropa, desde la colección con la que se graduó del Colegio Florentine Polimoda, explotando algunos símbolos de la cultura popular mexicana, como los típicos códigos de vestimenta de los luchadores y sus máscaras.


Fotos : Sanchez-Kane, colección « Citizen », primavera-verano 2017

Desde que consolidó su marca en 2015,  VFiles (una plataforma que apoya a los creadores emergentes) la contactó y la invitó a desfilar en Nueva York, donde tuvo a bien criticar a Trump a través de su colección (« Alternative Facts », « Moral Pride »), por haber declarado que los mexicanos que llegan a los Estados Unidos son violadores y personas mal intencionadas, y eso la incluía a ella.

La diseñadora está instalada en Mérida desde hace dos años, lejos de la CDMX, pues es aislada que trabaja y reinventa mejor el « caos emocional » con el que diseña sus prendas.

A pesar de la distancia, conoce bien a otros creadores de su generación como al talentoso Roberto Sanchez con sus colecciones ligeras y coloridas, inspiradas en los looks de sus amigos y gente cercana a él. Este diseñador se impone también como una de las grandes figuras de la vanguardia mexicana. Desde hace una década posteaba sus diseños en Tumblr e Instagram y también logró presentarse en  fashion weeks de México y Nueva York.  Actualmente sus piezas se venden en muchas boutiques de varios países como Australia y Japón.

Se dice que México es el nuevo Berlín.

La nueva escena mexica, cuenta con diseñadores de ropa urbana como Andrés Jiménez de la marca Mancandy, quien cierra sus desfiles con partes de canciones de reggaetón escritas para la ocasión. Juega con los materiales de confección, lo que ha seducido a algunas famosas como Iggy Azalea o Bibi Bourelly. También podemos tomar en cuenta a su colega Esteban Tamayo que creó “Ready to Die” en 2015, una marca para la vida cotidiana; uniformes escolares y la contra cultura.  Esta pareja tiene un toque retro-futurista que plasman en playeras estampadas y en lentes de sol con los diseños radicales.

Para el look book de su ultima colección, Tamayo buscó a María Osado, una joven de 19 años que dirige su propia agencia de modelos “Güerx” y colabora con la mayoría de los nuevos diseñadores mexicanos, con quienes comparte su visión iconoclasta. “Buscamos cuestionar el contexto rígido que aun predomina en México. En general, los diseñadores ya consolidados, son felices haciendo lo mismo que han hecho y que les ha funcionado durante años, copiando los estándares de belleza occidental y contratando a modelos con un aire europeo”, aclaró. María Osado fundó Güerx para proponer nuevas caras, de origen latino, la mayoría. Castea en la calle o entre sus amigos artistas. Lucha contra el horrible malinchismo.



Fotos : Ready to Die. Casting : Maria Osado.

Gracias a la estética innovadora y a la riqueza cultural que los inspira, los diseñadores han logrado brillar internacionalmente, abriéndose paso a la contra corriente de la competencia formada por grandes firmas.

México es el segundo país de Latinoamérica en términos de PIB (producto interno bruto) con la mayor cantidad de boutiques Prada, Gucci, Saint Laurent e incluso Louis Vuitton. Las marcas de prêt-à-porter no se quedan atrás, como H&M, que abrió la primer tienda en 2012, el mismo año en que Enrique Peña Nieto entró al poder. En los últimos dos años, la marca sueca ha abierto cada vez más tiendas, al igual que Zara y Forever21.


Es por ese espíritu malinchista que los diseñadores mexicanos venden la mayoría de sus prendas en el extranjero por internet, y que la minoría tienen el privilegio de ofrecer sus productos. Los creadores de vanguardia son sostenidos por un pequeño ecosistema que gravita entre La Roma y el Centro Histórico, apoyado por NAAFI y por la Revista 192 donde se publican piezas de Barbara Sanchez-Kane, Victor Barragán y  Roberto Sánchez. Son todos estos jóvenes creativos quienes promueven el dinamismo cultural de la ciudad. “México es el nuevo Berlín, porque muchos artistas extranjeros vienen y comienzan a vivir”, comenta Barbara Sanchez-Kane. Su vida cultural está en plena ebullición, y todo parece que la escena emergente está revolucionando al país, apuntando al cambio.

Creo que por fin, las muelas del juicio me dejaron de crecer, por lo consiguiente ya no hay dolor, y soy consciente de que, sin lugar a dudas, trajeron al Sr. Juicio a mi vida.

Aunque ser una mujer hecha y derecha ha aumentado mis responsabilidades, lo que muchos días ha significado sumarle estrés a mi angustia existencial y financiera, no puedo negar que al voltear la vista hacia el pasado, siento una especie de liberación y alivio en el pecho, y vienen a mi las sabias palabras de mi madre que me decía cuando regresaba de la escuela llorando, pues había tenido un mal día porque la miss Eleasar (¿quién les ponía esos nombres?) me había regañado otra vez sin motivos justificados; o cuando la miss Silvia me hizo sentir incómoda y pecadora por llevar halter sin mangas, como si los dos limones criollos que tenía por busto pudieran despertar el deseo sexual de los caballeros; o la vez que me salió un grano del tamaño de un cráter en Siberia y había quedado de verme con el chato que me gustaba (eso me sigue pasando); entonces ella me abrazaba muy fuerte y me decía, “un día te acordarás de esto, y te reirás”, otros días, no tenía ni el tiempo ni la paciencia para contenerme y sólo decía “llora cuando me muera”, y eso en este momento, me está partiendo de risa.

En fin, con los años y la edad, las cosas se ponen bonitas, y no lo digo sólo yo, también lo dicen mis amigas, quienes respondieron lo siguiente cuando les pregunté: “para ti, ¿qué es lo más padre de ser adulta?”.

“Dejar de preocuparme por las babosadas que a uno lo atormentan como adolescente jajajaja, eso, e irme liberando de expectativas, presiones y cosas que no te dejan ser como el qué dirán, o ser popular, o vestirte como los demás para pertenecer; en lugar de ser quien te da la gana o incluso por caerle bien a x o y. Como adulto he aprendido que me puedo reinventar cada día, a veces me quito el traje de “emperatriz” y me pongo el de “bufón” y es mucho más divertido”. Marisol Zimbrón, 36.

“He aprendido y sigo aprendiendo a vivir en conciencia, por lo tanto en estado de amor, y por lo consiguiente busco ser cada día más feliz con lo que tengo y lo que soy”. Marisa Muñiz, 34.

“Que el día que te casas, no te conviertes en adulta, sino cuando empiezas a tomar decisiones conscientes y te responsabilizas de las consecuencias. Me empodera sentirme adulta”. Alaíde Martínez Parente, 33.

“Sigo en proceso de definir lo que es ser adulta, pero definitivamente es darte cuenta que lo que antes te molestaba ha cambiado; ahora siento confianza en mí misma para tomar decisiones e ir encontrando mi propia forma de pensar, haciendo mis propios criterios. Ser adulto es saber quien eres realmente, amarte, cuidarte, confiar en ti”. Regina Murguia, 32.

“Lo más increíble es haber hecho mi sueño realidad: Tener una familia enorme conformada por mis mejores amigos”. Marion Gómez, 33.

“Lo mejor que me ha pasado es ser tía”. Daniela Prieto, 31. (¡A mí también!)

“Mil cosas, como tener a mi familia, conservar a mis amigos como hermanos, casarme con el amor de mi vida. Y algo que me encanta, es poder hacer mi sueño profesional  realidad: Tener el trabajo que quiero y que amo hacer”. Mariana Correa, 31.

"¡Mi independencia!, poder vivir sin limitantes de nadie más que las mías. Valorar cada momento al máximo conscientemente. Y tambien darme cuenta que el miedo se enfrenta, no se evade". Jessica Rom, 31.

“Además de la independencia, creo que lo que más me gusta es saberme dueña de mi. Soy consciente de que cada experiencia me construye. Te vas haciendo “experta” en algo, quizá conocimientos, habilidades, actitudes que se fueron integrando a ti y que jamás imaginaste”.  Martha Moreno, 32.

"Romper paradigmas, y aunque el SAT y los bancos me estresan un montón, en general la paso bomba, disfruto mucho la vida y sé que así será siempre que me lo proponga. Lo más bonito de mi adultéz ha sido poder ser mamá del niño más hermoso"...(realmente lo es).  Karla Prieto, 33.



Recuerdo días muy felices que viví el año pasado al lado de un ser humano mágico musical a quien para fines prácticos llamaré Charly, y este es el relato de uno de esos días, que más bien, fue noche.

Lo repaso con perfectos detalles tal vez poco relevantes; era martes, lo sé con certeza, porque los miércoles eran los días en los que yo iba a clase presencial en la universidad donde estoy cursando mi segunda carrera, y tenía mucho por leer y ensayos por escribir, tareas que pasaron a segundo plano en cuanto mi teléfono comenzó a vibrar con el nombre de Charly en la pantalla; sin chistar contesté y accedí a su propuesta, esa de ir súper cerca de mi casa, en el centro histórico, a un lugar que hacía varios años no visitaba, donde se escuchan bandas y dj's, y donde se presentaría su mejor amiga.

Cuando entramos, aún estaba en el escenario una chica que parecía contar con la profunda admiración de la mayoría de los ahí presentes, pero que personalmente en la vida había visto ni escuchado nada de su arte. No pasó mucho tiempo antes de cacharme a mi misma sumándome al equipo de groupies y pidiéndole a Charly algunas referencias para buscarla después.


Ese “después” nunca llegó, hasta ayer que youtube me sugirió ver el video que acaba de estrenar y entonces recordé enseguida quien era y hoy decidí escribir todo esto porque realmente es perfecta candidata para aparecer en mi blog, porque además de la música y sus canciones lindas, tiene todo el estilo anti fashionista de Latinoamérica.

Es todo su arte, un ir y venir entre lo pasado y lo futuro, con características que poco corresponden a los estándares comerciales de belleza y que más bien parece una chica que desafía las leyes cuánticas del tiempo y el espacio, como salida de una revista de moda de tu madre o bien, de tu nieta (la que todavía no nace).


Y pues aunque la música no es un tema que yo súper domine, puedo jurar y escupir que es una gran propuesta, empezando porque no es reggaeton y tampoco es cursi pop (que de paso aclaro, ambos me encantan, pero ya chole, hay mucho más que oír), pero igual te invita a sacudir los hombritos mientras pasa el tiempo en tu casa, el taller o la oficina.

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