La dicha de escribir y compartir mis ideas, pensamientos y experiencias a través de este y mi otro blog (https://www.diabetesbienestarysalud.com/author/nelly/)ha sido inmensa, sin embargo en este momento y desde hace varias semanas atrás, me ha rebasado, por ese motivo es que decidí apretar el botón de “pausa” y tomarme un respiro, al menos en esta página y no porque hablar de moda y antimoda tenga menor relevancia, al contrario, sigo confirmando todos los días que son, la moda y la imagen, una gran herramienta para muchas personas. Motivo por el cual comienza la cuenta regresiva…

Decidí hablar con Juan Pablo (co-creador de este blog) para reinventarnos y actualizarnos. Entonces no nos fuimos, sino que nos estamos recargando.

Así que… ¡ESPÉRANOS!

En tanto te dejo unas imágenes de nuestras vacaciones.









¡Saludos!

Juan Pablo y Nelly Flor.



Algo tiene el sonido de Zoé, que desde la primera vez que los escuché en la película de Fernando Sariñana, “Amarte Duele”, mi corazón atómico se estremece sufriendo espasmos de melancolía y dicha a la vez provocados por su sonido futurista invitándome a viajar en un asteroide por la vía láctea.

Desde entonces y hasta hoy han sido amados por muchos y odiados por otros. Yo por supuesto, pertenezco a los primeros, y es que logran sumergirme en un mundo de fantasía virtual futurista donde el amor sigue siendo el motor y la principal fuente de inspiración (#nerd).

Hoy lanzaron su trabajo más reciente bajo el título “Azul”  y aunque no soy experta en música, puesto que no tengo estudios en el tema y sólo me dejo llevar por lo que mis oídos pueden percibir,  me doy cuenta de lo que proponen esta vez; nuevamente escuchamos música fiel a su esencia pero en la que se hace evidente un trabajo de desarrollo y madurez.

Azul es parte del sexto álbum de estudio de la banda. Compuesta por Leon Miamor Larregui, con arreglos de Zoé y una producción colaborativa con el reconocido productor Craig Silvey, quién ha trabajado con bandas como, Arctic Monkeys, Arcade Fire, Noel Gallagher, Florence + the Machine y Stereophonics, entre muchos otros.

La canción nos lleva a contactar con la melancolía y el desamor que se experimenta en una relación ya marchita, y lo que sucede cuando una parte de ese romance permanece latente en uno de sus miembros, mientras que la otra parte continua con su vida y encuentra un nuevo comienzo al lado de alguien más.
  
Por su parte, el video que ilustra este track se centra en una historia de amor en una Ciudad de México establecida dentro de un futuro conformado por una sociedad ficticia de humanos y robots.

No puedo pasar por alto la participación de Kyomi, la chica Japo-mexicana más linda que conozco y de quien pronto escribiré en una próxima publicación.


Te dejé el vídeo para que juzgues con tus propios sentidos.

Le he buscado insistentemente respuestas a las preguntas ¿por qué y de donde nos viene esa horrible forma de ser y de pensar que conocemos con los pseudónimos de racistas, clasistas o simplemente elitistas?

Hipótesis tengo varias, pero de qué serviría compartirlas cuando no le ponen remedio a nada. El hecho es que es hilarante cómo entre mexicanos nos atrevemos a burlarnos hirientemente de otro compa mexicano(ojo, no todos, pero la mayoría)simplemente por su tono de piel, zona habitacional, ciudad natal y ahora incluso por su manera de laborar.


Por ejemplo:

Los de piel morena les dicen güeros fresas a los de piel clara, y los de piel clara les dicen indios nacos a los de piel morena, como si nuestro tono de piel afectara directamente nuestras capacidades económicas para pagar nuestras necesidades intelectuales, para pertenecer a un estatus, para sentirnos chidos.

Los que viven en Coapa, le dicen “Satelucos” a los que rodean las Torres de Satélite, y los de Satélite le dicen “Coapos” a los que habitan en Coapa, sólo porque unos salen en sus autos deportivos con la música a reventar y los otros… los otros también.


La semana pasada incluso, lo noté en una película mexicana que aún está en cines y que te diría que no la vieras porque considero que está muy mala, pero quién soy yo para decirte qué hacer y qué no hacer, pero por si confías en mi, pues se llama La Boda de Valentina. El guión en general me cayó fatal, pero el acabóse fue cuando a una señora “guapa” de Guadalajara la dizque ofendían diciéndole “Miss Oaxaca”, como si por ser de Oaxaca, no pudiera tener ojos claros y cuerpazo… y como sea, eso tampoco repercute en la materia gris y lo buena gente, y mucho menos significa que por carecer de ojos claros una deja de ser bella también.

El caso más reciente, ese en el que Alex Syntek se ofende porque un fan considera que su música es para Godínez como él, como si trabajar en una oficina fuese denigrante, como si deseara que su “obra” sólo la escuchara la clase elite de México y países de habla hispana, obviamente conformada por artistas-creadores-creativos-freelanceros-autojefes.


Si tú eres consciente de tus propias carencias en la manera de expresarte de otros mexicanos, déjame decirte que no es suficiente, sino que también es urgente que dejes de condonarlo, pues es así como el autoestima de todo un país está siendo afectado.

Nunca me había pasado que por error no le diera click al ícono de “Guardar como” y en cambio sí picarle al de “No guardar”. Así como lo lees, acabo de sufrir un microinfarto al corazón… ya me río pero hace un momento, quería azotarme al suelo y patalear.
Espero que al comenzar a escribir este post desde cero nuevamente, las ideas me fluyan con mayor ligereza, confiando en que todo pasa por algo y siempre es para mejor.

Esto último encaja perfecto con el sentido de este post:

 ̶L̶e̶c̶c̶i̶o̶n̶e̶s̶ ̶q̶u̶e̶ ̶a̶p̶r̶e̶n̶d̶í̶ ̶e̶n̶ ̶m̶i̶s̶ ̶r̶e̶l̶a̶c̶i̶o̶n̶e̶s̶ Lección que no aprendí en mis relaciones.

No puedo presumir que fui una chica con una lista infinita de novios, en realidad sólo tomo en cuenta a tres, y no porque los que tuve antes o después dejaran de ser importantes, sino que las experiencias que viví con quienes figuran en este post, fueron, son y seguirán siendo grandes lecciones para mi.


El primero. Teníamos 14 ó 15 años de edad, 8 de conocernos y 2 de mantener una increíble amistad. Es lindo recordarlo, porque crecimos juntos, y las imágenes que vienen a mi mente son de un sin número de momentos padrísimos que pasamos, protagonizados todos por sus grandes ojos enmarcados con su fantástica y única ceja. Aunque éramos unos niños y ni nuestros instintos sexuales ni la lívido habían despertado en ninguno de los dos, ambos deseábamos poseernos, de manera espiritual más que carnal; motivo por el cual, no duraríamos ni un año. Entonces comprendí que para mantener el equilibrio en una relación había que construirla con un sentido de libertad.
Fer.


El segundo. Nos conocimos al comienzo del último año de preparatoria, y aunque puedo jurar y escupir que fue amor a primera vista, tuvieron que pasar 9 meses para que los dos decidiéramos salir de la zona de amistad el fin de semana que mi mejor amiga nos invitó a pasar en su casa de Cuerna, y saltar a una relación de novios que duraría 7 años. Me alegra poder decir que fue mi novio, pero también siguió siendo mi mejor amigo, mi cómplice, mi protector y mi maestro, y supongo que de alguna manera fui lo mismo para él. Pasábamos tiempo juntos todos o casi todos los días y sin embargo él tenia su vida y yo la mía, así que una vez más confirmé lo importante que era sentirnos libres y que ambos lo apreciáramos. Fue por eso que cuando me compartió su deseo de estudiar en Italia, con el dolor de un millón de alfileres en mi corazón, elegí apoyarlo con la esperanza de que cuando necesitara un lugar templado para estar, pensara en mi.
Juan Pablo.

Puedo presumir que Con Fer y con Juan, aun mantengo una linda amistad y nos frecuentamos seguido, caso contrario a…


El tercero y último. Pensar en él, me hace afirmar que las historias de las películas de palomitas de maíz pueden ser parte de la realidad. Nunca sentí tantas mariposas volando en mi barriga provocadas por la química con alguien más. Era demasiada atracción e infinitos instintos irracionales los que existían entre los dos. Ni él ni yo sentíamos por mucho tiempo estímulos de saciedad y satisfacción, siempre queríamos más del otro, dominar al otro, éramos adictos, nos estábamos enfermando y no nos dábamos cuenta. Un día, sin más, como sucede en la ciencia ficción, no volví a saber de él pues me había borrado de su vida, y entendí que para tenerer lo que deseamos, hay que soltar lo que nos hace daño a pesar del cariño y de lo mucho que nos atraiga.
Jorge.

Lo que creí bien aprendido con Fer y con Juan, lo pasé por alto con Jorge; con él presenté una especie de examen final acerca de la importancia de la libertad en las relaciones  y lo súper reprobé, así que supongo que en mi próxima relación presentaré extraordinario y espero esta vez, poder aprobarlo.




Qué cansado debe ser buscar la originalidad todo el tiempo, en primera porque es imposible y en segunda porque (me quedo varios minutos manteniendo una conversación interna)…
…pues porque me imagino que buscamos lo que no encontramos en nosotros mismos. Entonces concluyo que la “originalidad” es un algo que también se estudia y se trabaja.

Todos somos una copia y todos somos únicos e irrepetibles a la vez.

A veces cuando pienso que ya he visto todo, prendo mi teléfono y se me olvida, porque internet nuuuunca deja de sorprenderme.


Obviamente decir internet, es hablar de todos nosotros como un común sustantivo denominador que nos unifica en una sociedad virtual llena de ingenio y creatividad, que generalmente aprovecha lo que ya existe o las ideas de alguien más para copiarlas fielmente o reinventarlas y enriquecerlas a la vez, y no sólo eso,  sino hacerlas de dominio público.

Es una gozada vivir en esta era y poder ser testigo de aquellas ocurrencias que nos sacan lágrimas de risa y de tristeza a la vez. Podría decir, sin ningún reparo que remezclar es el arte del pueblo.

Personalmente solía colocar en una enorme tela de juicio a aquellas personas que se tomaban la libertad de fusilarse las ideas ajenas, hasta que un día me di cuenta que todos formamos parte de ese gran lienzo, puesto que todo es una copia, todo es un remix y nada de lo que existe hubiera sucedido sin el trabajo previo que alguien más realizó.


Hay copias que resultan fieles al original y el impacto es muy distinto a la sorpresa que genera una copia corregida y aumentada como ocurre cuando un artista nos sorprende con su arte. Y es que, a diferencia de lo que la mayoría podría pensar,  tener idea de lo que ya se ha hecho, conocer la obra de lo que otras personas han propuesto a lo largo de la historia, no nos limita, sino abre nuestros marcos de referencia, como es el caso de las películas de Tarantino, a quien menciono con temor gracias a la nota que ha estado circulando en relación a Uma Thurman, y quien recreó películas de Michael Curtiz ya sea como un homenaje o un plagio; o  la música del grandioso Bob Dylan, quien remasterizó en su música los poemas de William Blake;  o las pinturas del genio Antoon Van Dyck, quien no hubiera sido nadie sin su gran mentor Rubens; y así podría seguir mencionando a varios más.


Sin irme más lejos, Nelly Flor, o sea su servidora, quien no escribiría y tendría este blog, sin la inspiración de Leandra Medine, realmente no miento cuando digo que quiero ser la versión chafa de alguien más, porque mi gurú es tan lo más, que me conformo con lograr ser su copia no tan fiel. Mi psicóloga me diría que si lo que admiro de ella (Leandra) no existiera ya en mi, no estaría en mi marco de referencia, por lo tanto no la admiraría. Este es un planteamiento existencial y filosófico, como lo es el del huevo y la gallina. Es pregunta.

Cuando mis dientes de leche se terminaron de caer, tomaron origen algunos de los problemas con los que mi autoestima se comenzó a lacerar; y es que si bien la apariencia física cuando eres niño en realidad no nos aqueja porque carecemos de prejuicios, somos sumamente afectados por la opinión de los adultos, entonces repetimos lo que ellos dicen,  y ahí es donde los males del mundo comienzan a ocurrir y todo empieza a descomponerse.

Puedo presumir, aunque realmente no me enorgullece para nada, que desde los 10 y hasta los 14 años de edad utilicé aparatos de ortodoncia para corregir la chuecura de mis dientes. A esa edad era muy normal y hasta “fresco” llevar esas cosas bien puestas; sin embargo después de casi 4 años, no se reflejaban importantes mejorías sobre todo si comparábamos la estética de mi dentadura contra el estado de cuenta del dentista, que evidentemente nos estaba estafando… bueno, a mis apás, por lo que decidieron pedirle que me quitara los metales de la boca. 


Este hecho influyó directamente en mi manera de ver el mundo, específicamente a los médicos y personas encargadas de la salud, puesto que tienen nuestra vida en sus manos y eso incluye nuestras billeteras, tal vez no sería mala idea que las clases de civismo y ética no terminaran en los años de educación básica, tal vez deberían de ser materias que tuviéramos que cursar por el resto de nuestras vidas. También tengo que aceptar con la mirada gacha, que por los siguientes 15 años, mis dientes ocupaban el número 1 en mi lista de defectos físicos que me gustaría cambiar.

Fue hasta que tuve independencia y autonomía económica que acudí con mis propios medios a ponerle remedio al asunto; asumí las consecuencias de una boca permanentemente herida y pagué la renta que demanda un tratamiento de ortodoncia durante 3 años, pero esta vez con una profesional. 


Estaba en esas de sentir satisfacción por finalmente tener una dentadura perfectamente alineada cuando en medio de una conversación con mi amiga Alexia Ávila, por un momento todo alrededor se congeló y el único sonido que percibía era el de mis pensamientos repitiendo las palabras de mi amiga: “a nosotros los actores, nos da mayor credibilidad y aceptación con el público tener una dentadura naturalmente imperfecta”… entonces pensé en Gael Garcia – check, su charolastra Diego Luna – check, keira knightley – check, Felicity Jones – check… entonces pensé, yo no soy actriz, pero tal vez durante toda mi vida viví engañada y motivada por los parámetros de belleza impuestos por quien sabe quien, ¡maldita seas Televisa!... invertí un dineral en mejorar mi apariencia física, cuando bien pude haberme ido a viajar o donarlo a una fundación altruista, o yo qué sé…


Ahora me está dando vueltas por la cabeza blanquearme los dientes... volteo los ojos hacia arriba porque no tengo remedio.

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