Fotografía: Juan Pablo Carrillo.

Decidí colgar en el perchero de la entrada el kimono negro y flores grandes que me regaló mi amiga Regina el día de mi cumpleaños, y así restarle angustia a la diaria decisión de "no sé qué ponerme".

Ir por la vida con una playera básica, kimono y jeans, kimono y falda o kimono y shorts, ha sido en parte la manera en la que me he rebelado en contra de mis ganas de vestirme distinto todos los días para evitar repetir atuendo, porque muy a mi pesar, yo también solía formar parte de esa gran media de la población que percibe eso como un delito y gravísimo atentado en contra de "La Policía de la Moda".

No sé bien si es coincidencia que sea últimamente un kimono mi uniforme casual, por el simple hecho de ser una prenda oriental y también un regalo de alguien muy especial en mi vida, lo que sin duda la hace ir muy ad hoc con mis ideas y deseos de alcanzar una vida más auténtica y alegre, en la que me permito fluir con los ritmos de la naturaleza, libre de etiquetas y restándole ansiedad provocada por el consumismo e ideas bobas relacionadas con el "deber ser" y el "deber hacer".












Ya perdí la cuenta de las veces que me han pedido que escriba de lo que hoy sí voy a escribir.

Madurar es aprender a nutrirte y no sólo comer lo que te gusta.

Puedo decir entonces que maduré hace tiempo, y aunque suena lógico, me doy cuenta que la mayoría de las personas comen con el único fin de saciar el hambre y cubrir la más básica de sus necesidades, por lo que comen cualquier cosa, por lo que entonces pertenecemos a una tribu llamados “mexicanos”, que conformamos el grupo número #1 con el mayor índice de sobrepeso a nivel mundial.

Realmente no es difícil madurar en este sentido. Sólo tienes que saber que en todas y cada una de tus tres comidas fuertes tienen que haber alimentos de todos los grupos, limitando tu consumo en grasas y azúcares; tomando en cuenta que las harinas se convierten en azúcares.


Eso por un lado, y por otro lado, también quiero tocar un punto que considero súper importante y directamente relacionado a lo anterior. Debes saber que no puedes dejar de alimentarte por más de tres horas, excepto mientras duermes, para lo que también es obligatorio el consumo de proteínas animales o vegetales dos o tres horas después del desayuno y de la comida, además de mantenerte hidratado a lo largo del día.


No pretendo con todo esto, que surja un cambio en la taza de sobrepeso que anualmente está creciendo; realmente creo que con estas medidas, no sólo las personas de nuestra tribu podrían olvidarse del sobrepeso, sino también, podría suceder que los largos trayectos en el transporte público dejarían de ser una pesadilla en la calle del infierno 4, porque tal vez así, también podríamos todos, tener mejor aliento.

Fue gracias a una gran maestra de historia del arte en prepa, que comencé a amar a Andy Warhol, más que amar, idolatrar, así,tipo groupie-stalker-fanática retorcida.

El año pasado, visitando a mis tíos en San Diego Calilove, coincidió que durante los días de mi visita, también se presentarían algunas obras de Andy en Balboa Park, así que no pasaron ni 24 horas, cuando yo ya estaba visitando la exposición. Para mi gran decepción, el montaje sólo contaba con 2 obras de Andy, y el resto eran obras de sus contemporáneos, lo cual no estuvo mal, pero es como si vas a un concierto de Fito Páez y te encuentras con Nicho Hinojosa.

La semana pasada me habló mi BFF, Ana Zepeda, para invitarme a ver la muestra que se presenta desde junio en el museo Jumex en la Ciudad de México y que yo no había querido ir a ver porque sinceramente pensaba que sería una experiencia parecida a la que viví en San Diego, sólo que ahora, acá. Para mi muy grata sorpresa no fue así, y tan no fue así que aquí me tienes picándote las costillas para que vayas si no has ido; y si ya fuiste para que compartamos la experiencia.


Estrella obscura, va a estar hasta el 17 de septiembre, y es una muestra que nos comparte el museo jumex de la trayectoria de la obra de Andy Warhol, desde sus pinturas de productos de consumo, hasta sus series serigráficas de retratos de estrellas de cine, personajes famosos y desastres.

Aunque muchos podrían considerarlo un artista sobre valorado, para mi es un hombre que acercó el arte a las personas y sumergió al artista dentro de la sociedad y no por encima de ella.


Su obra es una crítica social de la cultura mediática y de consumo de la posguerra, por lo que para mí no sólo fue artista sino también una especie de cronista, pues a través de su obra podemos  encontrar una recopilación de hechos históricos y también una especie de profecías de lo que actualmente nos consolida como sociedad.

Te dejo la liga del museo por si tienes curiosidad y la cosquilla de ir. Clic aquí



Recordaba un tweet que escribí y que decía más o menos así: “Hoy en día es más trendy el que más defectos físicos tiene”. Sin embargo creo que eso somos todos, sólo que ahora nos dividimos en dos, los que lo aceptamos y lo abrazamos, y los que lo rechazan, lo maquillan y visten con ropa de marca.

Aunque no me siento en condiciones de darte cátedra y lecciones de autoestima, escribo de esto porque estamos sobresaturados de blogs y videoblogs que te insitan a ser una vil y fiel copia de alguien más, que en realidad es igual que tú, sólo aparentemente con una poquita más de seguridad para instruirte.

¿Cómo deshacerte de los tutoriales para ser una copia fiel de alguien que a su vez es ya una copia fiel de alguien que a su vez es también una copia fiel de alguien más?

Cuando abras cualquiera de tus redes sociales y te topes con alguna nota sobrevalorada por millones de vistas, likes y corazoncitos, pregúntate si el título realmente te interesa y te dejará algo súper positivo.

Si te llega por mensaje alguna liga o imagen y te sientes comprometido porque tienes que responder lo que sea a ese alguien que te lo mandó; en primer lugar, no “tienes que… NADA” ¡NUNCA!. El año pasado, un ser humano sumamente querido, me enseñó que las “no-respuestas” también son una respuesta. Y en segundo lugar, antes de tomarte muy en serio eso de atender al mensaje, pregúntate quién te lo manda; luego perdemos eso de vista, cuando en realidad, ese mínimo detalle, nos llena de claridad a la hora de formular nuestro criterio y tomar la valiente decisión de darle o no clic.

Intenta practicar un par de horas al día esa bonita actividad de separarte del teléfono, tablet y/u ordenador (suena más pro que “compu”).

Y pues aquí estoy yo, descalificando todo lo que acabo de escribir, porque esto es también un post muy directivo. ¡Plop!








De un tiempo a la fecha, decidí dejar de atender los consejos de algunos gurús de la moda y estilo, y en cambio comencé a leer más filosofía y sabiduría oriental, sobretodo porque al seguir los primeros mencionados, me hacían sentir culpable todo el tiempo por mis malas decisiones acerca de cómo debía comer, ejercitarme, vestirme, e incluso hasta qué debía leer.

Entonces comencé a inventarme mi propio manual de estilo, mismo que está en constante y continua actualización, y que hoy te comparto, porque seguramente estás planeando salir de vacaciones, preparando maletas y preguntándote si debes o no usar tal o cual traje de baño.

Estas son las 3 acciones rápidas para lucir un cuerpo envidiable en la playa:

1. Ten un cuerpo.

2. Ve a la playa.

3. No, en serio. Esto suena a chiste, pero estoy cansada de escuchar una serie de banalidades y malos consejos de belleza para que seas la envidia del mundo este verano. Y ser la envidia de todes, es la bazofia más grande del mundo, porque si bien, logras tener tu cuerpazo ideal y provocar en los demás los más bajos instintos, es de las sensaciones más efímeras y rápidamente pasajeras que hay. Dura breves segundos y en cambio sufres la vida entera por obtenerlo.



Mejor si vas a la playa,  atiende a tus sentidos, lo rico que se siente la arena debajo de tus pies, el mar refrescante y su sonido increíble, los atardeceres y amaneceres invitándote a reflexionar, invadiéndote de dicha y melancolía a la vez. No sé, permítete sentir lo que sí se queda para siempre contigo.

Esta horrible idea nos la metió en el tuétano el sistema capitalista que nos obliga a consumir, porque si no consumimos no somos nada.

Y si bien, en el siglo XVIII era una buena idea proponerlo para analizar una tendencia social, dudo mucho que Adam Smith se haya imaginado que estaba bautizando un estilo de vida, que conformaría la forma de sentir y de pensar de la mayoría de los seres humanos en el mundo, y no sólo un concepto para nombrar un análisis de “La Naturaleza y Causa de la Riqueza de las Naciones”.


Ya lo veía venir el profeta-vidente Karl Marx y nos atrevimos a poner en tela de juicio todas sus predicciones acerca de cómo el dinero nos dominaría, pero hoy en día y desde hace varias décadas atrás, es una realidad. Nos regimos bajo la lucha de clases, el tiempo de trabajo socialmente necesario rebasa estándares de justicia, hemos devaluado por completo el uso de las cosas, pues ahora todo es desechable, y el comunismo es para la mayoría de nosotros, una utopía.

Todo este rollo es mi manera de despertar en ti, que consumes moda, cuestionamientos acerca de tus motivos, como por ejemplo, ¿para qué lo haces?, ¿cuál es el verdadero interés? y ¿qué pasa si comienzas a resistirte a seguir consumiendo?


Muy a pesar de lo que algunas mujeres gurús de la moda pudieran pensar, de verdad no pasa nada si un día llegas a una reunión con la misma ropa que traías puesta la última vez que los viste, o la vez anterior a esa última vez, ¿me explico?...

Es en la medida en la que dejemos de consumir productos chatarra, sólo por estatus más que por verdadera necesidad,  que nuestros empleos y derechos humanos comenzaran a repararse, a ser más justos y mejor remunerados. También es importante para mi, señalar que las horribles condiciones laborales bajo las que trabajan familias enteras en todo el mundo no son ficción sino una muy gacha realidad. 


Dime soñadora, ilusa, optimista o como quieras, pero realmente creo que el efecto de la oferta y la demanda, lo podríamos revertir y no sólo de manera local, sino mundial, aunque sea como un proyecto a largo plazo.

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