Evita el macabro “engrosamiento del tejido graso”.

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De las primeras indicaciones que me dio Ximena, mi nutrióloga, fue que invariablemente rotara el área donde me inyectaría la insulina, inclusive, me regaló un cartón con forma de sandía con perforaciones para que la colocara en mi abdomen o en los muslos cada vez que me fuera a inyectar, con el fin de asegurarme que la zona fuese distinta. Al principio la usé un montón, sin embargo con el ir y venir y los ajetreos de la vida laboral, cargar para todos lados con la sandía era demasiado, de por sí, inyectarte en público es todo un rollo (mismo rollo al que ya le dediqué un post anteriormente: “La piedrita en el zapato a la hora de comer”). Y ahora con el tamagotchi funciona igual, invariablemente cada tercer día tengo que cambiar la cánula de lugar.

Recuerdo que cuando me avisó de lo que podía suceder si no alternaba los piquetes, dijo algo que sonaba sumamente macabro y escabroso: “engrosamiento del tejido graso”. Me asusté muchísimo y por eso, por algún tiempo fui muy cuidadosa con eso, pero con el pasar de los años le resté importancia. Este agosto que está por llegar, cumplo 7 años con diabetes, y hace aproximadamente un año y medio, me di cuenta que en mi abdomen bajo, del lado derecho, tengo un chipote chillón, que realmente no se percibe más que cuando subo de peso, pero en este momento de mi vida, la verdad estoy súper aplicada con mis clases de yoga-pilates, el trote y mi cuenta de carbohidratos, de manera que apenas yo lo percibo, ni si quiera “bae”, o al menos eso me jura e híper jura (sonrío jajajaja).


En fin, quería pasarte el tip para que a ti no te pase, y si ya te pasó, pues es irreversible, pero en mi caso, las infinitas series de abdominales me están ayudando un montón.

Como la insulina se absorbe de distinta manera dependiendo donde sea inyectada, es mejor elegir el mismo lugar para cada una de las inyecciones del día. Por ejemplo: No inyectes tu dosis de insulina de antes de la comida un día en el abdomen y el siguiente día en el muslo. Si eliges inyectarte la insulina de antes de la comida en el muslo, todos los días deberías hacerlo en el mismo lugar. Aunque en mi caso, como en el de cualquier mujer, a veces usamos vestido y a veces pantalón o falda, y también eso influye en donde te picas.

La insulina penetra en la sangre:

Más rápidamente en el abdomen (estómago), un poco más lentamente en los brazos, más lentamente en las piernas y muy lentamente en los glúteos.

Si tu médico no te ha dicho lo contrario, es una buena idea que te inyectes la insulina del desayuno y de la comida en el abdomen. La insulina se absorbe más rápidamente en esta área, una absorción más rápida es necesaria para cubrir la cantidad de carbohidratos que se ingerirán a esas horas.

Por otra parte, la dosis de la noche o de antes de ir a la cama se puede inyectar en los glúteos o en los muslos. Esto es porque se requiere que la insulina de larga duración tenga un efecto gradual y pueda cubrir las necesidades de toda la noche.


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